El futuro de la atención médica en México
La salud digital se ha convertido en uno de los temas más importantes para el futuro de la
atención médica en México. No se refiere solamente a tener consultas por videollamada o
aplicaciones móviles, sino a una transformación más amplia: usar tecnología para conectar
pacientes, médicos, farmacias, laboratorios, aseguradoras, hospitales y sistemas de
información. En este sentido, la salud digital puede incluir expediente clínico electrónico,
receta digital, telemedicina, monitoreo remoto, plataformas de prevención, analítica de
datos, entrega de medicamentos, recordatorios de tratamiento y herramientas para mejorar
la comunicación entre el paciente y el sistema de salud. La Organización Mundial de la
Salud reconoce la salud digital como una estrategia relevante para fortalecer los sistemas
sanitarios y publicó su Estrategia mundial sobre salud digital 2020–2025 como marco
internacional para orientar su desarrollo. (El futuro de la atención médica en México).
En México, este tema es especialmente importante porque el sistema de salud enfrenta retos
constantes de acceso, costo, saturación, fragmentación y seguimiento. Muchas personas no
acuden al médico cuando lo necesitan, ya sea por falta de tiempo, distancia, costo,
desconocimiento o desconfianza. El artículo de McKinsey La atención de la salud en
Latinoamérica: ¿Qué buscan los consumidores?, publicado en 2024, ayuda a entender este
problema desde la perspectiva del paciente. McKinsey encuestó a más de 4,200 personas en
América Latina, incluyendo 827 personas en México, para analizar cómo los consumidores
viven la atención médica, cómo pagan sus servicios, qué barreras enfrentan y qué tipo de
soluciones podrían responder mejor a sus necesidades. (El futuro de la atención médica en México).
Uno de los hallazgos más relevantes del artículo es que 62% de los encuestados en América
Latina reportó haber diferido atención médica durante los 12 meses previos, principalmente
por problemas de accesibilidad y asequibilidad. Esto significa que muchas personas no
dejan de atenderse porque no lo necesiten, sino porque el sistema resulta difícil de usar,
costoso o poco claro. McKinsey también menciona que algunas personas no saben a dónde
acudir o no confían completamente en los profesionales de salud, lo cual demuestra que el
reto no es solo médico, sino también organizacional y comunicativo.
Aquí es donde la salud digital puede tener un papel muy importante. Una plataforma digital
bien diseñada puede facilitar que el paciente encuentre atención, agende una consulta,
reciba orientación inicial, dé seguimiento a sus síntomas, consulte resultados, obtenga una
receta electrónica o compre medicamentos sin tener que pasar por tantos pasos separados.
Esto no significa sustituir al médico, sino hacer más eficiente el camino del paciente dentro
del sistema. En vez de que la persona tenga que resolver todo por separado, la tecnología
puede ayudar a integrar servicios que normalmente están desconectados.
La telemedicina es uno de los ejemplos más claros. McKinsey encontró que 41% de los
encuestados prefiere atención virtual para necesidades de baja complejidad, mientras que
48% la prefiere para seguimiento médico. Este tipo de atención puede funcionar para
síntomas leves, orientación general, revisión de evolución o continuidad de tratamientos.
Además, el estudio señala que la comodidad en el transporte, la facilidad para agendar y el
costo son razones importantes por las que los pacientes prefieren la telemedicina. En un
país como México, donde muchas personas viven lejos de centros de salud especializados o
tienen horarios laborales complicados, esta modalidad puede ayudar a que el paciente
consulte antes de que su problema empeore. (El futuro de la atención médica en México).
Otro aspecto fundamental es la prevención. La medicina no debe enfocarse únicamente en
atender enfermedades cuando ya están avanzadas. La salud digital permite acompañar al
paciente de forma más continua mediante recordatorios, monitoreo de signos, metas de
actividad física, control de glucosa, presión arterial, adherencia a medicamentos y
educación básica en salud. Según McKinsey, 81% de los encuestados está interesado en
aplicaciones de bienestar y prevención, y muchos estarían dispuestos a pagar por ellas.
Entre las funciones más deseadas se encuentran citas virtuales, monitoreo de indicadores de
salud y establecimiento de metas. Esto demuestra que los pacientes no solo buscan atención
cuando están enfermos, sino también herramientas para cuidarse mejor. (El futuro de la atención médica en México).
En México, esta oportunidad es especialmente relevante por la alta carga de enfermedades
crónicas como diabetes, hipertensión, obesidad y enfermedad renal. Estas condiciones no se
resuelven con una sola consulta, sino con seguimiento constante. Un paciente con diabetes,
por ejemplo, necesita control de glucosa, revisión de medicamentos, análisis de laboratorio,
educación nutricional, vigilancia de complicaciones y comunicación frecuente con
profesionales de salud. Si todo esto se maneja de forma aislada, el paciente puede perder
continuidad. En cambio, una solución digital puede ayudar a organizar la información,
detectar riesgos y facilitar que el médico tome decisiones más informadas. (El futuro de la atención médica en México).
El expediente clínico electrónico también es una pieza central de la salud digital. En la
práctica, muchos pacientes tienen su información dispersa: recetas en papel, estudios en
distintos laboratorios, notas médicas en diferentes consultorios y antecedentes que
dependen de la memoria del paciente. Esto puede provocar errores, duplicación de estudios
o pérdida de datos importantes. La NOM-024-SSA3-2012 establece criterios para los
Sistemas de Información de Registro Electrónico para la Salud y busca regular el registro,
intercambio y consolidación de información en el Sistema Nacional de Salud. También
menciona la importancia de la interoperabilidad, confidencialidad, seguridad y uso de
estándares en la información médica. (El futuro de la atención médica en México).
La interoperabilidad es clave porque no basta con digitalizar documentos. Si cada
plataforma guarda información de manera aislada, el problema de fragmentación continúa.
La verdadera salud digital ocurre cuando los datos pueden utilizarse de forma segura para
mejorar la atención. Por ejemplo, si un médico puede revisar antecedentes, medicamentos
previos, resultados recientes y alergias, tiene mayor posibilidad de tomar una buena
decisión clínica. Al mismo tiempo, si el paciente puede acceder a su información de manera
clara, entiende mejor su tratamiento y participa más en su propio cuidado.
Sin embargo, la salud digital también tiene riesgos. Digitalizar la atención médica no
garantiza automáticamente que sea mejor. Si las plataformas no protegen los datos
personales, no verifican adecuadamente a los profesionales, no explican con claridad sus
límites o no consideran a personas con baja alfabetización digital, pueden aumentar
desigualdades. La información médica es muy sensible: incluye diagnósticos, tratamientos,
antecedentes familiares, hábitos de vida y resultados clínicos. Por eso, cualquier solución
digital en salud debe tener estándares altos de privacidad, seguridad y responsabilidad
profesional.
También es importante reconocer que la tecnología no reemplaza el criterio médico. Una
aplicación puede orientar, organizar datos o facilitar una consulta, pero no sustituye la
capacidad del profesional de interpretar síntomas, explorar al paciente, integrar
diagnósticos diferenciales y decidir un tratamiento. En medicina, el contexto importa
mucho. Dos pacientes pueden tener síntomas parecidos, pero causas muy diferentes. Por
eso, la salud digital debe entenderse como una herramienta complementaria que mejora el
acceso y el seguimiento, pero que debe mantenerse conectada con profesionales
capacitados.
Otro reto es la equidad. No todas las personas tienen internet estable, dispositivos
adecuados o habilidades digitales. Si la salud digital se diseña solo para personas jóvenes,
urbanas o con recursos, puede dejar fuera a quienes más necesitan atención. Por eso, las
soluciones digitales deben ser simples, accesibles, intuitivas y pensadas para distintos
niveles socioeconómicos. La tecnología en salud debe reducir barreras, no crear nuevas.
En conclusión, después de revisar el artículo de McKinsey, considero que la salud digital
representa una oportunidad real para México, pero solo si se enfoca en problemas concretos
del paciente: acceso, costo, prevención, seguimiento y continuidad. Los datos muestran que
muchas personas retrasan su atención médica y que existe interés por soluciones digitales,
especialmente para consultas de baja complejidad, seguimiento y prevención. Esto indica
que el paciente mexicano y latinoamericano está abierto a nuevas formas de atención,
siempre que sean útiles, confiables y accesibles.
Mi conclusión personal es que la salud digital no debe verse como una moda tecnológica,
sino como una herramienta para humanizar y ordenar mejor el sistema de salud. Aunque
suene contradictorio, la tecnología puede hacer que la atención sea más cercana si permite
consultar a tiempo, entender mejor el tratamiento, dar seguimiento continuo y evitar que el
paciente se pierda entre trámites, costos y servicios desconectados. Para México, el reto no
es solo tener más aplicaciones médicas, sino construir ecosistemas digitales seguros,
integrados y centrados en el paciente.
Finalmente, creo que la salud digital debe avanzar con una idea clara: la tecnología debe
estar al servicio de la medicina, no al revés. El objetivo no es reemplazar al médico ni
automatizar todo el proceso de atención, sino mejorar las condiciones para que el paciente
reciba ayuda más rápido, con mejor información y con mayor continuidad. Si se logra ese
equilibrio entre innovación, seguridad y sentido humano, la salud digital puede convertirse
en una de las herramientas más importantes para mejorar la atención médica en México.
Fuentes consultadas
McKinsey & Company. La atención de la salud en Latinoamérica: ¿Qué buscan los
consumidores?
Organización Mundial de la Salud. Estrategia mundial sobre salud digital 2020–2025.
Secretaría de Salud. NOM-024-SSA3-2012, Sistemas de Información de Registro
Electrónico para la Salud.